El Escalade nació a finales de los años 90 en respuesta a la naciente categoría de los SUV de lujo, esa misma donde Mercedes-Benz recién estrenaba su ML y Lincoln ponía al Navigator sobre la mesa. Para no demorarse, Cadillac recurrió a la base del Yukon y del Suburban. La fórmula le resultó tan eficaz, que aún la respeta para esta quinta generación.
Lo cierto es que, salvo por la silueta tradicional de gran SUV americano, el Cadillac Escalade goza de una identidad muy distinta a la de los modelos de Chevrolet y GMC de los que deriva. Su personalidad impone con las líneas extrovertidas de Cadillac, que no se han transformado radicalmente en décadas; sólo se han evolucionado al ritmo del tiempo.
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